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Introducción

             Dejando de un lado el aspecto reproductivo y comercial, una fotografía es la expresión de aquello que sientes, que te hace vibrar en un  momento dado en el que estás observando. 


              Alguien o algo, te ha ocasionado una emoción, y en ese momento sientes la necesidad de capturarla para volverla a sentir, y contar lo que se ha producido en este instante mágico. 


         Contar sentimientos, contar realidades, contar momentos. La fotografía sirve para contar cosas y para dar testimonio de aquellos instantes o circunstancias que necesitan ser relatados.


            Pero una fotografía también se puede construir. Mediante la preparación y la agrupación de elementos, se puede componer una imagen que exprese tu idea, tu concepto de las cosas. Y fijarlo en una instantánea para que quede ahí para siempre, como un escrito, para que tu idea pueda ser observada, compartida, reflexionada. 


            La fotografía es fácil de practicar,  como la escritura. Que solo se necesita papel y una herramienta para escribir. Con saber elegir un papel y cómo se utiliza el instrumento ya está. Pero…¿todo el mundo es escritor?. 


            ¿Podemos llamar fotógrafo a todo el que hace fotografías?. Y si distinguimos llamando fotógrafo al profesional, tendremos que decir también a qué tipo de fotografía se dedica. Si de reportaje social, prensa, moda… artística. 


            Si hablamos de la fotografía como arte, primero tendríamos que definir qué y cuándo la fotografía es artística. 

            Y el fotógrafo que hace fotografía artística ¿lo podemos llamar solo artista?. 


           Demasiadas incógnitas que lo mejor que hacen es distraernos. Una obra de arte puede hacerla cualquiera que sepa manejar la herramienta apropiada y que tenga una mínima formación. Porque la obra no depende solo de conocimientos y del uso de la herramienta, que aprende cualquiera que se lo proponga, la obra está en el alma, en el corazón y en la mente de quien la hace.

 

         Cojamos nuestra cámara y olvidándonos de todo esto, dediquémonos a transmitir nuestros pensamientos, nuestras ideas, nuestras emociones y disfrutemos haciéndolo.

 

            Si, además, alguien considera que lo que hacemos es una obra de arte, bienvenida sea la apreciación.