SOLOS

    Vivimos en la era de la conexión permanente. Nunca habíamos estado tan cerca unos de otros y, sin embargo, nunca había sido tan visible la experiencia de la distancia. Esta distancia no siempre nace de la elección; muchas veces es el resultado de un sistema que expulsa a quienes no se ajustan a sus ritmos, a sus demandas, a su idea de éxito y progreso.


En ese proceso, ciertas vidas quedan suspendidas en un territorio de invisibilidad. Allí donde debería habitar la escucha, el reconocimiento o la memoria, aparece el abandono. Allí donde podría verse sabiduría, experiencia o resistencia, el sistema solo nombra carencia, fragilidad o carga.


Este proyecto se aproxima a esa soledad no deseada, a ese aislamiento fabricado socialmente, para señalar que no es una falla individual, sino una consecuencia de una estructura que jerarquiza los cuerpos según su rentabilidad. Lo que aquí aparece no es solo la experiencia del desamparo, sino también la evidencia de una violencia silenciosa: la de una sociedad que desconecta precisamente a quienes más necesitan ser mirados, escuchados y sostenidos.


La propuesta curatorial se sitúa en ese espacio de tensión, entre la promesa de conexión y la experiencia real del abandono. Desde ahí, invita a pensar en todas aquellas vidas que el sistema relega, silencia o invisibiliza, y plantea una pregunta urgente: ¿qué tipo de sociedad estamos construyendo cuando dejamos de reconocer el valor humano más allá de la productividad?

© Jaime Partida - 2026     (Todos los derechos reservados )